Consulta de Psicoanálisis, Psicología y Salud de Helena Trujillo. Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero.
Mostrando entradas con la etiqueta problemas de pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta problemas de pareja. Mostrar todas las entradas
martes, 2 de agosto de 2016
Soluciones a los problemas de pareja - Web de terapia de parejas
http://terapiadepareja.webnode.es/blog/
sábado, 17 de octubre de 2015
¿ES EFICAZ LA TERAPIA DE PAREJA?
¿QUE ES LA TERAPIA DE PAREJA?
La terapia de pareja ayuda a las parejas –casadas o no—a entender y resolver conflictos o a mejorar las relaciones. Proporciona las herramientas necesarias para potenciar la comunicación, utiliza técnicas para la resolución de conflictos.
¿ES EFICAZ LA TERAPIA DE PAREJA?
La terapia de pareja que realiza el psicoanalista es MUY EFICAZ en la resolución de los problemas. Si está pensando acudir a terapia de pareja por: insatisfacción sexual, celos, infidelidad, eyaculación precoz, impotencia, depresión post-parto, falta de deseo, conflictos conyugales, disparidad en la educación de los hijos, aburrimiento, falta de comunicación, distanciamiento sentimental, PODEMOS AYUDARLE.
Las estadísticas indican que la gran mayoría de las parejas que acuden a terapia de pareja , alrededor de un 75%, han obtenido una mejora en su convivencia durante y después de la terapia de pareja. Somos especialistas en confianza.
¿CUÁNDO ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA?
Si se siente mal, acuda a terapia de pareja .
Si ha discutido con su pareja, acuda a terapia de pareja.
Si duda de si continuar su relación, acuda a terapia de pareja.
SOMOS ESPECIALISTAS Y SABEMOS ESCUCHAR QUÉ ES LO QUE NECESITAN.
LE ORIENTAREMOS DURANTE TODO EL PROCESO PARA QUE SE SIENTAN BIEN.
SOMOS ESPECIALISTAS EN LA CONFIANZA.
jueves, 5 de septiembre de 2013
TALLERES ONLINE CON LA PSICOANALISTA
TALLERES ONLINE CON HELENA TRUJILLO
Usuario skype: heltrujillo
TALLER ONLINE DE SEXUALIDAD Y RELACIONES DE PAREJA. CONFLICTOS Y PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN DE LAS PAREJAS.
Ideal para parejas con dificultades o falta de entendimiento o que quieran afianzar su relación.
Ideal para parejas con dificultades o falta de entendimiento o que quieran afianzar su relación.
4 HORAS DE DURACIÓN.
40 EUROS POR PERSONA
TALLER ONLINE DE COMUNICACIÓN. CÓMO COMUNICARSE CON ÉXITO.
4 HORAS DE DURACIÓN
40 EUROS POR PERSONA
TALLER ONLINE PARA JÓVENES. TIMIDEZ, DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN, ACOSO ESCOLAR, ABURRIMIENTO.
Si te sientes solo/a o crees que nadie te presta atención, cuando necesitas conversar de tus cosas sin que te interrumpan.
Si te sientes solo/a o crees que nadie te presta atención, cuando necesitas conversar de tus cosas sin que te interrumpan.
4 HORAS DE DURACIÓN
30 EUROS
TALLER ONLINE DE SEDUCCIÓN. CUÁLES SON TUS PUNTOS DÉBILES. CÓMO TENER ÉXITO EN LA CONQUISTA.
Destinado a hombres y mujeres que quieran mejorar su conexión a la hora de conquistar o ser conquistados. Aumenta tu autoestima sexual.
4 HORAS DE DURACIÓN
50 EUROS POR PERSONA
martes, 3 de septiembre de 2013
TALLERES DE PSICOANÁLISIS EN MÁLAGA
TALLERES CON HELENA TRUJILLO, PSICOANALISTA
Realiza el pago de tu inscripción aquí a través de Paypal o en la consulta.
Contacta conmigo para facilitarte el día del taller. Telf. 952 39 21 65 o email heltrujillo@gmail.com
TALLER DE SEXUALIDAD Y RELACIONES DE PAREJA. CONFLICTOS Y PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN DE LAS PAREJAS.
4 HORAS DE DURACIÓN.
40 EUROS POR PERSONA
TALLER DE COMUNICACIÓN. CÓMO COMUNICARSE CON ÉXITO.
4 HORAS DE DURACIÓN
40 EUROS POR PERSONA
TALLER PARA JÓVENES. TIMIDEZ, DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN, ACOSO ESCOLAR, ABURRIMIENTO.
4 HORAS DE DURACIÓN
30 EUROS
TALLER DE SEDUCCIÓN. CUÁLES SON TUS PUNTOS DÉBILES. CÓMO TENER ÉXITO EN LA CONQUISTA.
4 HORAS DE DURACIÓN
50 EUROS POR PERSONA
martes, 19 de junio de 2012
Terapia de pareja: preguntas y respuestas
¿Cuándo acudir a terapia de pareja?
Solucione ya sus problemas de convivencia
info@htpsicoanalisis.com
www.htpsicoanalisis.com
Etiquetas:
grupo cero,
helena trujillo,
madrid,
málaga,
problemas de pareja,
psicoanálisis,
psicoanalista,
terapia de pareja
miércoles, 15 de junio de 2011
Quiero el divorcio
QUIERO EL DIVORCIO
Su pareja le ha dicho que ya no aguanta más, quiere la separación. Tal vez no es la primera vez que lo escucha, fruto de una discusión, pero ¿y si esta vez es la definitiva? Muchas veces hacemos caso omiso a estas “advertencias” y dejamos que el tiempo pase o que unas palabras cariñosas vengan a poner paz y después gloria. Pero, todos sabemos que las cosas se dicen por algo, si su pareja le pone de manifiesto que no está a gusto, que no quiere seguir en esas condiciones, tenemos que poner manos a la obra si no queremos que la relación se vaya al traste.
Tras más de diez años de experiencia en terapia de pareja he podido ver casos muy diferentes y no siempre la separación es la peor solución. Falta de comunicación, incomprensión, falta de libertad, disminución del deseo sexual, problemas psicológicos en algún miembro de la pareja, infidelidad… son algunos de los problemas más frecuentes. Si hacemos un examen superficial de lo que puede ser una vida de un ciudadano medio vemos que la felicidad individual es un estado que choca, en muchas ocasiones, con los intereses de las personas allegadas. Tomando las palabras de un gran poeta: La libertad individual no es un bien de la cultura, pues era máxima antes de toda cultura. Es cierto que el desarrollo individual y social ha deparado, cada vez, nuevos y mayores compromisos, restricciones de la libertad personal y una limitación de los placeres inmediatos, muchas personas son incapaces de soportar tales límites y caen presa de la insatisfacción y/o neurosis. Otros muchos, aceptan la relación coste-beneficio y entienden que todo progreso conlleva la asunción de nuevos pactos, la transformación de ciertos valores y tendencias personales, lo que podemos entender como progreso.
En este sentido, para muchos vivir en pareja o tener hijos se ha convertido en un peso que se arrastra día a día y se vive con cierta insatisfacción. Muchos siguen anhelando una libertad que sólo pueden otorgarse ellos mismos, un ideal de satisfacción que no siempre es el más adecuado. Esta tendencia al individualismo que anida en todos nosotros nos impide, en muchas ocasiones, pactar y compartir con otros. No se trata de encontrar la media naranja que piense como tú, porque no la hay. Se trata de encontrar a personas compatibles, aprender a amar esas diferencias y desarrollar la tolerancia y la capacidad de respetar la vida del otro. Sí, claro, por encima de todo está uno mismo, eso no se puede olvidar, pero una vez que formamos una pareja, tenemos que sumarle a nuestra vida esa nueva complejidad, no estamos solos. Si alguna vez había pensado que su vida sólo es de usted, se equivoca, su vida influye en muchas personas y eso debe ayudarnos a tomar decisiones más sociales.
No existe la clave del éxito en la vida y en la pareja, pero sí existe, y es fundamental, la posibilidad de ponernos a trabajar en la persona que somos, desarrollar las potencialidades que anidan en nosotros. Nadie nos enseña a vivir, cuándo hablar, cuándo callar, cómo amar de forma saludable… El ser humano no viene hecho, es una construcción que nos va a llevar toda la vida, por tanto, si tiene problemas con su pareja, no espere a que el vaso rebose, es tiempo de una reflexión, de un cambio, de un uso diferente de los recursos. La vida, en realidad, es una conversación.
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista
martes, 15 de febrero de 2011
DECÁLOGO DEL BUEN DIVORCIO
“DECÁLOGO DEL BUEN DIVORCIO”
Cada vez se hace más difícil afrontar la convivencia y más fácil acabar con ella. Convivir es la verdadera prueba de fuego, donde se demuestra si verdaderamente nos amamos y nos respetamos. Hemos pasado de relaciones casi eternas en las que la separación iba en contra de la moral imperante, a otras en las que se toma el camino fácil de terminar la relación y emprender un nuevo camino por separado. Nadie aguanta a nadie.
No hay una situación ideal generalizable. Cada uno de nosotros debe trazar su propia andadura, no hay dos personas iguales, pero lo que sí es cierto es que si nos educáramos mejor, nuestras relaciones humanas podrían ser diferentes.
Recuerdo que en uno de los congresos de Psicoanálisis a los que he asistido se hablaba de que la patología de fin de siglo es la intolerancia hacia las personas. El Psicoanálisis ha develado el narcisismo de las relaciones, nos buscamos en el otro, es decir, nos gusta de los demás aquello que nos recuerda a nosotros mismos. Parece que resulta complejo amar del otro lo que es diferente a nosotros mismos. El verdadero amor se define justo por eso, tolerar lo que en el otro es diferente. El amor es “amor a las diferencias”.
El amor romántico al que aún hoy muchas personas aspiran, ofrece una utopía y condena irremediablemente al fracaso a quien lo persigue. Es un tipo de amor que se corresponde al período de enamoramiento, de idealización, donde todo parece perfecto y donde se tiene la sensación de que el mundo gira en torno a la pareja. Sabemos que este periodo es efímero, debe serlo, pues aleja al enamorado de la realidad.
Muchas veces, amar al otro implica, justamente, romper la relación de pareja. Esto previene muchas situaciones graves que pueden desembocar en maltrato. Terminar las cosas a tiempo es un criterio de salud. No debemos entender entonces, que toda ruptura amorosa es un fracaso, nada es eterno. Todo fin supone un nuevo comienzo. Si aprendemos de la experiencia y miramos el futuro con optimismo estaremos aprendiendo algo del amor, porque amar no es a una sola persona, sino amar la vida, amar crecer, aprender, trabajar.
Juntos o separados, no hay que olvidar que una pareja son dos personas, con psiquismos diferentes. Este es el primer paso para una convivencia o una separación más civilizada. Nadie nos pertenece, ni siquiera los hijos.
Helena Trujillo Luque
Asesora matrimonial - Psicoanalista
miércoles, 27 de mayo de 2009
Esta tarde, entrevista en ESPAÑA DIRECTO
Esta tarde saldrá una entrevista que me han realizado en el programa de Televisión Española "ESPAÑA DIRECTO", el horario de emisión del programa es de 18:20 a 20 horas.
En estos enlaces podéis ver el programa:
Televisión Española A la carta
Ver España Directo
El motivo de la entrevista es hablar de las relaciones de pareja ante la crisis económica.
¿Cómo afecta la crisis a los vínculos de pareja?
¿Hay mayor tendencia la ruptura sentimental?
¿Aguanta más la gente porque ahora no hay dinero para separarse?
¿Sensacionalismo periodístico o la crisis económica afecta al amor?
Las respuestas esta tarde.
¿Y tú, qué opinas?
En estos enlaces podéis ver el programa:
Televisión Española A la carta
Ver España Directo
El motivo de la entrevista es hablar de las relaciones de pareja ante la crisis económica.
¿Cómo afecta la crisis a los vínculos de pareja?
¿Hay mayor tendencia la ruptura sentimental?
¿Aguanta más la gente porque ahora no hay dinero para separarse?
¿Sensacionalismo periodístico o la crisis económica afecta al amor?
Las respuestas esta tarde.
¿Y tú, qué opinas?
Etiquetas:
crisis,
entrevista,
españa directo,
grupo cero,
helena trujillo,
pareja,
problemas de pareja,
psicoanálisis,
televisión
sábado, 7 de febrero de 2009
«Todo son reproches, la terapia era nuestra última oportunidad»
Esta semana contactó conmigo una periodista del Diario Sur, los temas de pareja están de plena actualidad y se acerca el día de San Valentín. Por supuesto colaboré con el periódico, esta vez estaban interesados en las discusiones de pareja.
Hoy mismo ha salido publicado el artículo, obviamente un tema tan complejo no se puede abordar en una sola ocasión, pero sí ofrece un resumen de lo conversado en la semana.
Diario Sur, Málaga
«Todo son reproches, la terapia era nuestra última oportunidad»
La cultura del psicoanálisis se extiende en España. Para muchas relaciones, es la única solución a sus problemas
07.02.09 - R. SOTORRÍO| MÁLAGA
«Todo son reproches: yo le digo que me dedica poco tiempo, él me dice que ya no soy cariñosa... Pensé que la terapia era la última oportunidad». Como muchos, Carlos y Estela (prefieren mantener sus apellidos en el anonimato) decidieron recurrir al psicoanálisis como el último cartucho que quemar antes de la separación.
Tras cuatro meses de sesiones, siguen juntos y son capaces de reconocer sus defectos. «Me he dado cuenta de que le exijo ser un hombre perfecto, y eso no puede ser; yo tampoco soy la mujer perfecta», dice ella, de 32 años. «He entendido que tengo que dedicarle a mi familia un tiempo de calidad. Hemos vuelto a reírnos, a viajar...», añade él, de 35 años.
Hasta el desgaste
Es la situación más repetida: aguantar hasta que el desgaste de la relación ya es insoportable antes de pedir ayuda. «Nuestra relación durante quince años fue puro teatro, todo cara a la galería; pero por la noche, cuando estábamos solos en la cama, nos dábamos la espalda», rememora Teresa, de 41 años, que acudió a terapia con su pareja Miguel, de 42, durante un año y medio. Él lo ha dejado, pero ella continúa hoy en psicoanálisis. En su relación todo giraba en torno a su hijo menor, con problemas de abuso de sustancias. «Muchas veces discutíamos por él, por cómo regañarle, si castigarle o no... Al final, en lugar de educarle, mi hijo se aprovechaba de nosotros y nos peleábamos», recuerda Teresa.
Poco a poco, la cultura del psicoanálisis se va extendiendo en España, pero aún queda mucho camino que recorrer hasta llegar a la realidad de países como Argentina o EE. UU. «Allí el que no va al psicoanalista es un raro», apunta Helena Trujillo, profesional de la Escuela Grupo Cero. Parece que aún persiste el sentimiento de vergüenza. «Es difícil hablar de tus cosas con una persona extraña, tal vez hoy en día aún nos cuesta asumir que necesitamos ayuda», reconoce Manuel, de 36 años, que pasó por cinco meses de terapia. Las intromisiones familiares y el apego de su pareja a la madre eran sus principales focos de discusión.
Los expertos recomiendan dar el primer paso en el momento en el que la pareja no se sienta capaz de superar los problemas por sí misma. Incluso, aseguran, sería conveniente acudir a terapia antes de iniciar un proyecto de vida en común. «Si los vamos dejando pasar, después, con la llegada de los hijos, la rutina... se intensifican los conflictos y aumenta la sensación de insatisfacción», asegura Mari Carmen Ramajo, psicóloga de ISEP Clínic.
La conversación
La base sobre la que se sustenta la sesión es la conversación con el especialista, de forma individual o en pareja. En ellas, el terapeuta intenta descifrar las áreas de conflicto. En función de eso, se propondrán ejercicios prácticos y el aprendizaje de técnicas. «Es como una pared a la que uno habla y, a veces, le devuelve ciertas cosas, ciertas reflexiones en las que uno mismo no hubiera caído», afirma Trujillo. En un ambiente tranquilo, fuera del hogar (el epicentro y foco de las discusiones), los implicados comparten sus sentimientos. «En las sesiones hablábamos de muchas cosas de las que nunca nos habíamos atrevido. Ahora somos capaces de comunicarnos mejor», confirma Miguel.
No obstante, el éxito de la terapia no consiste en todos los casos en alcanzar la convivencia ideal o la reconciliación. La meta es ayudar a que ambos miembros empiecen a tomar decisiones sobre sus vidas y su futuro. «Muchas veces se pone en evidencia que la relación ha llegado al límite y optan por romper», añade Ramajo. Y es que, aunque lo diga el refranero español, los que se pelean... no siempre se desean.
Hoy mismo ha salido publicado el artículo, obviamente un tema tan complejo no se puede abordar en una sola ocasión, pero sí ofrece un resumen de lo conversado en la semana.
Diario Sur, Málaga
«Todo son reproches, la terapia era nuestra última oportunidad»
La cultura del psicoanálisis se extiende en España. Para muchas relaciones, es la única solución a sus problemas
07.02.09 - R. SOTORRÍO| MÁLAGA
«Todo son reproches: yo le digo que me dedica poco tiempo, él me dice que ya no soy cariñosa... Pensé que la terapia era la última oportunidad». Como muchos, Carlos y Estela (prefieren mantener sus apellidos en el anonimato) decidieron recurrir al psicoanálisis como el último cartucho que quemar antes de la separación.
Tras cuatro meses de sesiones, siguen juntos y son capaces de reconocer sus defectos. «Me he dado cuenta de que le exijo ser un hombre perfecto, y eso no puede ser; yo tampoco soy la mujer perfecta», dice ella, de 32 años. «He entendido que tengo que dedicarle a mi familia un tiempo de calidad. Hemos vuelto a reírnos, a viajar...», añade él, de 35 años.
Hasta el desgaste
Es la situación más repetida: aguantar hasta que el desgaste de la relación ya es insoportable antes de pedir ayuda. «Nuestra relación durante quince años fue puro teatro, todo cara a la galería; pero por la noche, cuando estábamos solos en la cama, nos dábamos la espalda», rememora Teresa, de 41 años, que acudió a terapia con su pareja Miguel, de 42, durante un año y medio. Él lo ha dejado, pero ella continúa hoy en psicoanálisis. En su relación todo giraba en torno a su hijo menor, con problemas de abuso de sustancias. «Muchas veces discutíamos por él, por cómo regañarle, si castigarle o no... Al final, en lugar de educarle, mi hijo se aprovechaba de nosotros y nos peleábamos», recuerda Teresa.
Poco a poco, la cultura del psicoanálisis se va extendiendo en España, pero aún queda mucho camino que recorrer hasta llegar a la realidad de países como Argentina o EE. UU. «Allí el que no va al psicoanalista es un raro», apunta Helena Trujillo, profesional de la Escuela Grupo Cero. Parece que aún persiste el sentimiento de vergüenza. «Es difícil hablar de tus cosas con una persona extraña, tal vez hoy en día aún nos cuesta asumir que necesitamos ayuda», reconoce Manuel, de 36 años, que pasó por cinco meses de terapia. Las intromisiones familiares y el apego de su pareja a la madre eran sus principales focos de discusión.
Los expertos recomiendan dar el primer paso en el momento en el que la pareja no se sienta capaz de superar los problemas por sí misma. Incluso, aseguran, sería conveniente acudir a terapia antes de iniciar un proyecto de vida en común. «Si los vamos dejando pasar, después, con la llegada de los hijos, la rutina... se intensifican los conflictos y aumenta la sensación de insatisfacción», asegura Mari Carmen Ramajo, psicóloga de ISEP Clínic.
La conversación
La base sobre la que se sustenta la sesión es la conversación con el especialista, de forma individual o en pareja. En ellas, el terapeuta intenta descifrar las áreas de conflicto. En función de eso, se propondrán ejercicios prácticos y el aprendizaje de técnicas. «Es como una pared a la que uno habla y, a veces, le devuelve ciertas cosas, ciertas reflexiones en las que uno mismo no hubiera caído», afirma Trujillo. En un ambiente tranquilo, fuera del hogar (el epicentro y foco de las discusiones), los implicados comparten sus sentimientos. «En las sesiones hablábamos de muchas cosas de las que nunca nos habíamos atrevido. Ahora somos capaces de comunicarnos mejor», confirma Miguel.
No obstante, el éxito de la terapia no consiste en todos los casos en alcanzar la convivencia ideal o la reconciliación. La meta es ayudar a que ambos miembros empiecen a tomar decisiones sobre sus vidas y su futuro. «Muchas veces se pone en evidencia que la relación ha llegado al límite y optan por romper», añade Ramajo. Y es que, aunque lo diga el refranero español, los que se pelean... no siempre se desean.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Testimonio. La terapia de pareja te puede cambiar la vida
Ramón y Paqui cuentan su testimonio para que otras parejas en su situación puedan poner soluciones a sus problemas de pareja.
Paqui yo acudimos a terapia porque nuestro hijo pequeño comenzó a tener problemas de abuso de sustancias. Cuando consultamos a la psicoanalista el caso y ante la negativa de nuestro hijo de ir a tratamiento, se nos indicó que tomáramos sesiones de pareja. Al principio nos costó aceptar la indicación, porque imagínese… Sin embargo estábamos muy preocupados con el hijo, desesperados y haríamos todo lo necesario por él. Empezamos de esa forma a hablar con la psicoanalista. Tras un par de semanas resultaba casi necesario ir a las sesiones, en ellas hablábamos de muchas cosas de las que nunca nos habíamos atrevido a hablar.
Ramón era reacio a comenzar ese tipo de tratamiento, pero al final nos pusimos de acuerdo. Él quería llevar al niño a un centro, pero yo me negaba. Con el tiempo nos alegramos muchísimo de la decisión que tomamos.
Al principio todo giraba en torno al hijo menor, el mayor está estudiando fuera y da pocos problemas, pero el pequeño siempre exigió mucha atención y fue más problemático. Mi marido y yo muchas veces discutíamos por él, cómo regañarle, castigarle o no, dejarle salir o no. Al final en lugar de educarle, el hijo se aprovechaba y nosotros nos peleábamos. Durante las primeras sesiones hablábamos mucho del hijo, pero luego empezamos a hablar de nosotros, de cómo había cambiado nuestra vida con los hijos, de que empezamos a distanciarnos, de que hacía mucho tiempo que no nos sentíamos bien juntos pero habíamos permanecido juntos por ellos.
Cada vez que lo pienso me emociono. Nuestra relación durante 15 años fue puro teatro, todo cara a la galería, pero por la noche, solos en la cama, nos dábamos la espalda. Ahora estaba aflorando todo. Lloramos mucho en esas sesiones, pero nos vino muy bien. Pudimos hablar de muchas cosas, de que tal vez hubiera sido mejor separarnos.
Solucionamos el problema, tras bastante tiempo empezamos a tener ganas de hacer más cosas juntos, nuestra actitud era diferente y también nos apoyamos mucho mutuamente para ayudar a nuestro hijo. Le hablábamos más, en lugar de reprocharle sus conductas empezamos a interesarnos por su vida, por sus gustos. El chico empezó a ser más receptivo. A pesar de sus 16 años estaba muy falto de cariño y, también, de autoridad paterna. Le hicimos ver que le íbamos a apoyar en sus decisiones, pero que no todas serían igual de satisfactorias. Empezó a hablarnos de su interés por dejar el instituto y su deseo de formarse como mecánico, antes nos negábamos a ese tipo de ideas, ahora entendimos que había que prestar más atención a sus intereses y apoyarle.
Con los meses nuestro hijo dio un gran vuelco, le iba muy bien en el nuevo módulo de mecánica, cambió de amistades, pasaba más tiempo en casa y ya no volvía a casa malhumorado. Nosotros pasábamos más tiempo juntos y se respiraba otro aire en casa.
Al año y medio de terapia mi marido quiso dejar el tratamiento. No tomamos la decisión como un abandono, si no como un paso. Yo decidí continuar. El psicoanálisis me daba muchas energías y me había ayudado a volver a trabajar. Cosa que también influyó en que me sintiera mejor conmigo misma. Ahora somos capaces de comunicarnos mejor y desde que me psicoanalizo entiendo mejor a mi marido, antes le reprochaba muchas cosas, ahora intentamos apoyarnos.
A nosotros nos ayudó mucho, aunque al principio nos costó asumir que teníamos parte de responsabilidad en los problemas de nuestro hijo. Hoy en día somos una familia mucho más feliz. Lo recomendamos a las parejas amigas, muchas de ellas también tienen problemas y aún cuesta dar el paso de pedir ayuda.
Si desea consultar con un profesional puede hacerlo en el Departamento de Clínica de la Escuela Grupo Cero
En Málaga: Teléfono 952 39 21 65
En Madrid 91 758 19 40
Paqui yo acudimos a terapia porque nuestro hijo pequeño comenzó a tener problemas de abuso de sustancias. Cuando consultamos a la psicoanalista el caso y ante la negativa de nuestro hijo de ir a tratamiento, se nos indicó que tomáramos sesiones de pareja. Al principio nos costó aceptar la indicación, porque imagínese… Sin embargo estábamos muy preocupados con el hijo, desesperados y haríamos todo lo necesario por él. Empezamos de esa forma a hablar con la psicoanalista. Tras un par de semanas resultaba casi necesario ir a las sesiones, en ellas hablábamos de muchas cosas de las que nunca nos habíamos atrevido a hablar.
Ramón era reacio a comenzar ese tipo de tratamiento, pero al final nos pusimos de acuerdo. Él quería llevar al niño a un centro, pero yo me negaba. Con el tiempo nos alegramos muchísimo de la decisión que tomamos.
Al principio todo giraba en torno al hijo menor, el mayor está estudiando fuera y da pocos problemas, pero el pequeño siempre exigió mucha atención y fue más problemático. Mi marido y yo muchas veces discutíamos por él, cómo regañarle, castigarle o no, dejarle salir o no. Al final en lugar de educarle, el hijo se aprovechaba y nosotros nos peleábamos. Durante las primeras sesiones hablábamos mucho del hijo, pero luego empezamos a hablar de nosotros, de cómo había cambiado nuestra vida con los hijos, de que empezamos a distanciarnos, de que hacía mucho tiempo que no nos sentíamos bien juntos pero habíamos permanecido juntos por ellos.
Cada vez que lo pienso me emociono. Nuestra relación durante 15 años fue puro teatro, todo cara a la galería, pero por la noche, solos en la cama, nos dábamos la espalda. Ahora estaba aflorando todo. Lloramos mucho en esas sesiones, pero nos vino muy bien. Pudimos hablar de muchas cosas, de que tal vez hubiera sido mejor separarnos.
Solucionamos el problema, tras bastante tiempo empezamos a tener ganas de hacer más cosas juntos, nuestra actitud era diferente y también nos apoyamos mucho mutuamente para ayudar a nuestro hijo. Le hablábamos más, en lugar de reprocharle sus conductas empezamos a interesarnos por su vida, por sus gustos. El chico empezó a ser más receptivo. A pesar de sus 16 años estaba muy falto de cariño y, también, de autoridad paterna. Le hicimos ver que le íbamos a apoyar en sus decisiones, pero que no todas serían igual de satisfactorias. Empezó a hablarnos de su interés por dejar el instituto y su deseo de formarse como mecánico, antes nos negábamos a ese tipo de ideas, ahora entendimos que había que prestar más atención a sus intereses y apoyarle.
Con los meses nuestro hijo dio un gran vuelco, le iba muy bien en el nuevo módulo de mecánica, cambió de amistades, pasaba más tiempo en casa y ya no volvía a casa malhumorado. Nosotros pasábamos más tiempo juntos y se respiraba otro aire en casa.
Al año y medio de terapia mi marido quiso dejar el tratamiento. No tomamos la decisión como un abandono, si no como un paso. Yo decidí continuar. El psicoanálisis me daba muchas energías y me había ayudado a volver a trabajar. Cosa que también influyó en que me sintiera mejor conmigo misma. Ahora somos capaces de comunicarnos mejor y desde que me psicoanalizo entiendo mejor a mi marido, antes le reprochaba muchas cosas, ahora intentamos apoyarnos.
A nosotros nos ayudó mucho, aunque al principio nos costó asumir que teníamos parte de responsabilidad en los problemas de nuestro hijo. Hoy en día somos una familia mucho más feliz. Lo recomendamos a las parejas amigas, muchas de ellas también tienen problemas y aún cuesta dar el paso de pedir ayuda.
Si desea consultar con un profesional puede hacerlo en el Departamento de Clínica de la Escuela Grupo Cero
En Málaga: Teléfono 952 39 21 65
En Madrid 91 758 19 40
Etiquetas:
helena trujillo,
malaga,
pareja,
problemas de pareja,
psicoterapia,
terapia de pareja,
testimonio
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
