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lunes, 1 de julio de 2013

Fin de semana relax en hotel de 4 estrellas con la psicoanalista Helena Trujillo

PROPUESTA DE LA PSICOANALISTA HELENA TRUJILLO


FIN DE SEMANA DEL 27-28 DE JULIO

UNA NOCHE DE ALOJAMIENTO EN HOTEL 4 ESTRELLAS EN ALGECIRAS (CÁDIZ) HOTEL REINA CRISTINA

EN RÉGIMEN DE MEDIA PENSIÓN (DESAYUNO Y CENA)

HABITACIONES PARA DOS PERSONAS

POSIBILIDAD DE HABITACIÓN INDIVIDUAL POR 15 EUROS MÁS



SESIONES DE TALLER LECTURA Y ESCRITURA COORDINADOS POR HELENA TRUJILLO
GRUPOS DE CONVERSACIÓN-TERAPÉUTICOS COORDINADOS POR LA PSICOANALISTA HELENA TRUJILLO
PRÁCTICA DE ACTIVIDADES FÍSICAS RELAJANTES
PASEOS POR LA ZONA
SEGÚN VEAMOS EL LUGAR, PODREMOS PROPONER ALGUNA OTRA ACTIVIDAD RELACIONADA CON LA CULTURA, CINE, FOTOGRAFÍA Y EL PSICOANÁLISIS

DESPLAZAMIENTO POR CUENTA DE CADA UNO, POSIBILIDAD DE ORGANIZAR LOS COCHES PARA OCUPAR LAS PLAZAS.


EN DEFINITIVA, SE TRATA DE RELAJARSE, CONVERSAR, DISFRUTAR DE UN FIN DE SEMANA DIFERENTE ENTRE PERSONAS CONOCIDAS Y DESCONOCIDAS. 
ESTABLECER NUEVOS PACTOS Y PROYECTOS DE CARA A LA PRÓXIMA TEMPORADA.
INTERCAMBIAR PROPUESTAS.


PRECIO: 100 EUROS (ALOJAMIENTO CON MEDIA PENSIÓN INCLUÍDO)
RESERVAS DISPONIBLES HASTA 7-7-13


¿NOS VAMOS?

-- 
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista Grupo Cero- Asesora Matrimonial
Teléfonos: 
Málaga: 952 39 21 65 
Madrid: 91 55 96 436
Móvil: 626 67 33 22

miércoles, 31 de marzo de 2010

UN CONTINENTE, CADA VEZ, MENOS DESCONOCIDO

UN CONTINENTE, CADA VEZ, MENOS DESCONOCIDO
Una lectura del texto: “La transferencia. Vigencia de Sigmund Freud” Miguel O. Menassa. 1996

Hablamos del Psicoanálisis, aparentemente una cosa tan individual, tan de diván y, sin embargo, poderosos sistemas sociales se oponen a su socialización. La familia, que se supone quiere lo mejor para nosotros, nos aparta de aquello que nos hace inteligentes, que nos cura de nuestras miserias neuróticas. La sanidad, los seguros médicos, las grandes compañías excluyen de los servicios de atención psicológica a los profesionales psicoanalíticos, no vaya a ser que la persona se cure, no vaya a ser que uno exija sus derechos, no vaya a ser que nos demos cuenta que nadie mira por nuestros intereses.
¿Por qué se le teme al psicoanálisis?
Queda claro que quedamos implicados más de lo que suponíamos. El primer requisito para ser  psicoanalista así como para psicoanalizarse es aceptar la incertidumbre como un territorio natural. Habrá que ponerse a conversar. Un diálogo que ofrece como garantía que alguien hablará, pero nunca nadie sabrá quién habla ni a quién habla.
Soñar, soñamos todos, todos tenemos nuestra vida implicada en el descubrimiento freudiano. El psicoanálisis no sólo te pide  que abandones la razón, esa razón que con tanto esfuerzo nos han enseñado a sostener; sino nos pide modificar nuestra propia vida cambiar de las relaciones con los otros las pequeñas mezquindades.
Además, si esto fuera poco, el Psicoanálisis le impone a la mujer algo que nadie antes la había impuesto. La mujer tendrá como obligación hablar y escribir. Como sabemos, esto es tan difícil como hacer hablar a la poesía.
Algo que nunca fue es lo que se recuerda siempre.
Algo que nunca hubo tiene que ser perdido.
La transferencia se dispara desde el futuro.
La relación sexual no existe o, por lo menos, no deja huella.
El concepto de transferencia es el que sostiene, históricamente, la teoría psicoanalítica y es por eso que cuando se altera, disminuye o se deja de imponer el psicoanálisis de los psicoanalistas o candidatos a serlo, las instituciones se pudren o se degradan. Sin psicoanálisis del psicoanalista no hay producción del inconsciente.










lunes, 29 de marzo de 2010

Poesía y Psicoanálisis

Monólogo entre la vaca y el moribundo
Escritura innovadora, un balance del siglo que acaba de terminar; algún consejo para el siglo que comienza y gran sentido del humor. ¿Qué se esconde bajo un monólogo entre la vaca y el moribundo? Un diálogo con el mundo, un detallado escrutinio de lo cotidiano pero con una mirada original que todo lo abarca: la política, las pasiones humanas, los medios de comunicación, el premio Nobel, el deporte. Si le interesó alguna vez porque España fue eliminada en la primera ronda del Mundial, o con quién hace el amor un hombre que vive encadenado, o cómo puede escribir un poema un hombre que no conoce la libertad, o qué le decía la becaria al presidente de la nación más poderosa del mundo mientras sucedía aquello, tiene la oportunidad de leer algunas respuestas a la vez que sonreír con la frescura de los argumentos, lo inesperado de los desenlaces y las verdades que se encierran es esta relación que tanto le debe al surrealismo.

No me puedo poner alegre porque me envidian y no me puedo poner triste porque me abandonan. Estoy según las matemáticas en una situación de borde.
Cuando, en realidad, muchos son los motivos de mi tristeza y, sin embargo, quiero mantener mi negocio en pie y para eso es necesario que no me alegre demasiado y, por otro lado, la tristeza queda bien para mis clientes.
El madroño del balcón principal ya ha alcanzado el nivel de la ventana. España crece en mi corazón hasta alcanzarme.
Las flores comunitarias se muestran sin vergüenza.
Tengo que quedarme tranquilo, las cosas se irán haciendo a medida que las pueda pensar de manera concreta, material.
Yo tengo que descansar, la realidad me tiene que tomar siempre descansado.
Para engañarlos definitivamente dentro de diez años a todos, ahora tengo que poder durante cinco no engañar a ninguno. Todo el mundo tendrá en principio su verdad, después aprenderá a mentir: sabiendo que va a morir, vivir como si eso no fuera a ocurrir nunca y esa es la única gracia de la vida.
Vivirla como si fuera para siempre.
Sin grandes órdenes no se pueden construir grandes puentes. Y yo quiero llegar hasta los espacios infinitos. Así que antes de comenzar el puente algo tendré que ordenar.
El desorden es tan contrarrevolucionario como el alcohol y a mí no me pasará lo que le pasó a D.C. que no pudo con sus propias palabras. Yo soy un grupo y en un grupo a nadie se le puede ocurrir querer poder con sus palabras.
Lo que ya hice es increíble, maravilloso.
Una vida nueva que comience de esta manera es una gran vida. Estoy contento, muy contento.
Ahora podré como Balzac contar lo que me hicieron para que yo también fuera uno de ellos.
Las once de la mañana y el del gas todavía no ha venido, la gente trabaja así, no sé por qué yo, a veces, me preocupo tanto.
Yo tengo que escribir, hablar con la gente, con toda la gente y cobrar a fin de mes mi salario y eso será mi vida por ahora. Como mínimo hasta el 2001. Después de haber atravesado esa barrera, me detendré nuevamente a pensar en próximas décadas.
Los nuevos horarios tienen que respetar al cliente pero, también, tienen que respetarme a mí.
Cada lugar tendrá su flor, a su tiempo.
Mis clientes actuales son el cierre de la fundación, tendrán siempre la manía de ser los mejores, por lo menos los primeros, tengo que tratarlos teniendo en cuenta, precisamente, eso.
Cada uno tendrá que ser jefe de algo, en algo tendrá que tener maestría. Esa es la educación que se merecen y para eso algún deseo tendrán que demostrar tener.
Por otra parte pienso que 30 psicoanalistas sindicados de esa manera son invencibles, pase lo que pase en el mundo.
Estar en mi sitio hará más fácil la pequeña renuncia antes del triunfo de las ideas más puras, esas que tan cerca de la poesía viven que, a veces, cuesta algún trabajo diferenciarlas.
Si me quedara tranquilo sin tensiones, aquí escribiendo, pensando que cada cual está haciendo lo que corresponde, eso puede hacerme un bien incalculable. Si entiendo quién me toca ser, esta vez, también haré alguna pequeña fortuna. Trabajar hasta los 75 y luego un año de descanso. Mi pequeño hijo Manuel, tendría 35 años, bueno, ahí me tomo mi primer año de vida sin trabajar y según los resultados preparo los próximos 25 años y en el 2.040 publico, por fin, una buena antología de mis versos.
Lo siento, lo siento, el deseo está presente.
De algo me estoy dando cuenta, eso es evidente.
Los amores se tendrán en otro tiempo, siempre imposible.
Cada uno y todos y yo mismo deben ser engañados.
Me gustaría esta vez, intentar un cierto orden, dar cabida a cierta preocupación por el orden en el dinero y en los escritos. El resto se irá haciendo casi solo.
Estoy entre rejas y yo mismo me he puesto.
Me condeno a vivir y trabajar encerrado en la casa del poeta desde el 1 de julio de 19991 hasta el 31 de julio de 1996 y luego, revisaremos la condena. El solo afán de salir libre puede acarrear otra condena de cinco años más. El buen cumplimiento de la condena no acorta la pena, a lo más no la prolonga.
En cinco años, tendría que aprender a vivir encerrado en una idea y luego vendrán mis grandes obras.
Después vendrán momentos decisivos para mi escritura. No espero, ni deseo ningún gran viaje a menos que tenga que ir personalmente a cobrar el Premio Nobel.

Monólogo entre la vaca y el moribundo
Miguel Oscar Menassa, Edt. Grupo Cero
Publicado en el año 2001