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jueves, 28 de julio de 2011

HAY QUIENES HACEN DEL MUNDO UN RING

HAY QUIENES HACEN DEL MUNDO UN RING

Hay quienes hacen de cada encuentro una confrontación, aquellos que consideran que dar su opinión es ofender al otro, los que se cuelan en tu mundo sin ser invitados y sin atender unas normas mínimas de educación.

Esto pasa en la vida cotidiana, pero también pasa, y mucho, en el mundo virtual de internet. Es habitual encontrarse con personas que piensan que ahí no hay reglas, todo está permitido, insultar, ofender, cotillear, criticar. En general, no es bien tolerado que se quiera aprovechar el tiempo, que se hable de usted, que se llame antes de entrar. No es extraño tropezarse con alguno de estos “personajes” y salir escaldada simplemente por mantener las distancias, por atender cierta cortesía o por trabajar en lugar de chatear. Incomprensible, lo sé, pero está a la orden del día.

¿Amargados o solitarios? Tal vez ambas cosas, pero está claro que para ser una persona sociable hay que aprender a valorar las virtudes de los demás en lugar de ver los errores que, por otra parte, todos tenemos. Hay ejemplos magistrales de personas así, se me viene a la mente uno cercano, una gran persona que siempre tiene una amable palabra para el prójimo, que siempre espera del otro lo mejor y cuya grandeza no sólo es ser un gran trabajador, sino hacer de los demás seres valiosas sólo por existir.

Si aprendemos a hablar, en lugar de ofender, si hacemos del otro un aliado y no un enemigo, haremos de este un mundo mejor y dejaremos los derechazos para los profesionales del boxeo.

Helena Trujillo
Psicoanalista

martes, 1 de febrero de 2011

Ups, metí la pata


METER LA PATA

Metí la pata, ¡cuántas veces lo habremos dicho! Le dijiste algo a quien no debías, te pasaste de entusiasta y acabaste arrepintiéndote. Muchas veces cometemos “errores” por desconocer las costumbres o normas implícitas en ciertas relaciones. Hasta que no ocurre la primera vez no puedes saber qué piensa esa persona, si es reservada, si no lo es, si se lleva bien con fulanito o no. Las personas no venimos con un manual debajo del brazo y todos somos muy diferentes.

Es común, por cierta ingenuidad o torpeza en las relaciones, querer aglutinar en una misma reunión a varias personas, luego te das cuenta de que no pegan ni con cola o simplemente no quieren compartir ese nuevo contexto. El deseo de pasar un buen rato no te deja ver que no todo el mundo es igual, que existen los celos, la envidia, las clases sociales, el tráfico de información, el qué dirán… Qué complicado parece esto de estar bien con todos. Si te dejas llevar por lo que te apetece, puede que a otro le siente mal. Si actúas según los cánones establecidos acabas sintiéndote incómoda porque se vuelve una obligación algo que comenzó de una forma espontánea. No podemos vivir dándole siempre vueltas al coco, calculando cada paso que damos. No podemos saber de antemano qué espera el otro y si le sentará bien. Después de actuar es cuando podemos valorar los resultados y, esto muchas veces tiene su precio.

No siempre un perdón, una disculpa por nuestra torpeza o desconocimiento es bien acogido. Hay personas que no pasan ni una y si no eres de ellos estás contra ellos. En realidad, deberíamos ser más tolerantes, permitir que las personas nos vayamos conociendo. Con el tiempo, con las experiencias vividas mutuamente acabamos conociendo a los otros y sabiendo qué darle a cada uno.



Helena Trujillo
Psicoanalista