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miércoles, 31 de agosto de 2011

¿QUÉ ME PASA? TRATAMIENTO PSICOANALÍTICO DE LA ANGUSTIA


Muchas personas desconocen el nombre de su malestar y el tratamiento efectivo del mismo. 
El psicoanálisis es un tratamiento efectivo y duradero de muchas patologías y síntomas. En ocasiones el desconocimiento y el miedo a lo nuevo nos llevan a no consultar a tiempo y a padecer crueles malestares que nos impiden llevar una vida satisfactoria.
La angustia se presenta a través de los siguientes síntomas:
1) La excitabilidad general.- Es éste un síntoma muy frecuente, acompaña siempre a la angustia. Se acompaña de una excesiva sensibilidad auditiva, los ruidos molestan más de lo normal.
2) La espera angustiosa.- Para explicarlo podemos valernos de un ejemplo. Una mujer que cada vez que oye toser a su marido, propenso a los catarros, piensa en la posibilidad de que contraiga una pulmonía mortal, y ve en su imaginación pasar el entierro. Cuando al volver a casa ve dos o tres personas ante su puerta no puede por menos de pensar que alguno de sus hijos se ha caído desde un balcón. Siempre piensa que ha ocurrido una tragedia. Se presenta como una especie de obsesión.
3) Ataque de angustia.-  Puede consistir tan sólo en la sensación de angustia, no asociada a ninguna idea en concreto o bien asociada a la idea de una muerte inminente o de que se va a volver loco. Se altera la respiración, sufre palpitaciones, sudores…
4) Estos síntomas pueden presentarse aisladamente.- palpitaciones, arritmias breves, taquicardia. Perturbaciones de la respiración. Ataques de sudor. Ataques de temblores. Diarreas. Ataques de vértigo locomotor.
5) El insomnio producido por temor nocturno también puede ser una manifestación de la angustia.
6) El vértigo es uno de los síntomas principales de la angustia. No es un vértigo giratorio, ni permite tampoco hacer resaltar, como el vértigo de Menière, varios planos y direcciones. Consiste en un malestar específico, acompañado de la sensación de que el suelo oscila, se hunden en él las piernas y resulta imposible continuar en pie. Las piernas del sujeto tiemblan y se doblan, pesándole como si fuesen de plomo. Sin embargo, este vértigo no provoca la caída del enfermo.
7) No son nada raras sensaciones de náuseas y malestar, y el síntoma de la bulimia puede constituir por sí solo o con otros (congestiones) un ataque de angustia simple.

No dude, no espere. Consulte a un profesional sobre sus síntomas. Diagnosticará y tratará lo que le pasa y en poco tiempo su vida dará un giro. Lo más caro en la vida es la enfermedad. Estar sano siempre es la mejor opción.

Consulta en Málaga, Madrid y también por teléfono y online.

martes, 25 de enero de 2011

¿No puedes dormir?

EL INSOMNIO


Valeriana, tila, dormidina, antidepresivos, valium, baños calientes, escuchar música relajante, cannabis… Son muchas las personas que tienen problemas para conciliar o mantener el sueño, para evitarlo prueban infinidad de remedios, sin que ninguno de ellos resulte efectivo.
Decía Freud que al acostarse, se despoja el ser humano de las envolturas que encubren su cuerpo: gafas, maquillaje, dentadura postiza, ropa, etc. y obra del mismo modo con su psiquismo, volviendo, en cierto modo, al punto de partida de su vida. Cuando dormimos nos retraemos del mundo exterior, cesa nuestro interés hacia él.
Está claro que nuestro organismo necesita el descanso, pero lo importante no es dormir unas determinadas horas, sino que el sueño cumpla con cierta calidad, que permita nuestro correcto funcionamiento en las actividades diurnas. Hay que saber, sin embargo, que el aparato psíquico no para. El cuerpo necesita recargarse pero el psiquismo sigue activo, también durante el sueño.
Soñar, más allá de lo que podríamos pensar, cumple una importante función, según el fundador del Psicoanálisis el sueño es el guardián del reposo. Es la señal de que ha surgido algo que tendía a perturbar el descanso y se ocupa de que sigamos durmiendo. El gran descubrimiento del Psicoanálisis es que todo sueño es la realización disfrazada de deseos, una realización que se revela tras la interpretación psicoanalítica.
 La censura que en la vida despierta evita que acudan deseos prohibidos a la conciencia, disminuye mientras dormimos, lo que posibilita que dichos deseos intolerables puedan manifestarse a través de los sueños. Precisamente por ello, cuanto más fuertes sean las cargas pulsionales inconscientes, más inestable se torna el dormir.
Pasar una mala noche no debe llamarnos la atención, pero pasar una detrás de otra sin dormir puede interferir en nuestra vida cotidiana. Cuando la imposibilidad de conciliar o mantener el sueño se prolonga más allá de tres semanas el problema tiene nombre: insomnio. Es un padecimiento muy frecuente, más del 20% de los españoles pasa la noche en vela y el día entre bostezos.
El insomnio no es una enfermedad, más bien es un síntoma. La mayoría de las personas lo sufre de forma transitoria por un problema familiar, estrés, el jet lag, el turno laboral o el consumo de ciertos fármacos. Sin embargo, el insomnio crónico dura más de tres semanas y puede deberse a trastornos de origen psíquico como depresión o a enfermedades orgánicas como patología cardiaca, asma, reflujo gastroesofágico, alguna enfermedad reumática o parkinson.
Además de las consecuencias que ocasiona el no dormir, como somnolencia diurna, malestar general, disminución de la concentración, disminución del estado de alerta, aumento de la irritabilidad; ha de interesarnos el hecho de que para muchas personas no dormir es un modo de evitar los sueños. Ellos son los encargados de mantener el reposo, pero también nos muestran importantes deseos inconscientes que no percibimos durante la vida despierta.
El silencio de la noche, permite el egoísmo del sueño, en el que todos sus personajes son el propio durmiente. Para dormir, sin embargo, es necesario pactar con ese lenguaje onírico, permitirnos hablar más allá de nuestro control. Los sueños son una forma de expresión que escapa a los prejuicios de la conciencia y muestra una parte de nosotros mismos que desconocemos.
Fármacos y técnicas diversas se muestran insuficientes para salvarnos de nuestros desvelos. Nadie está a salvo de sus propios deseos. Las pesadillas o sueños de angustia que se nos hacen intolerables e interrumpen el dormir, no son sino sueños en los que el deseo inconsciente no está lo suficientemente deformado y, esa cercanía a su conocimiento, nos obliga a despertarnos. La angustia nos avisa de la cercanía a un deseo, más que obligarnos a dormir de cualquier forma, hay que reconciliarse con los deseos inconscientes, de esa forma más estable será el dormir. O no se han dado cuenta de que cuando uno está a gusto consigo mismo, duerme a pierna suelta.

Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero