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viernes, 17 de enero de 2014

¿QUIERES CONOCER GENTE INTERESANTE EN MÁLAGA? CITA A CIEGAS EL 12 DE FEBRERO

Celebra la amistad y el amor con nosotros.

Déjate llevar por nuestra propuesta. Un encuentro de amigos/as de La mujer del Siglo XXI. Personas dispuestas a ser auténticas, divertidas, que desean encontrarse con otras personas y compartir una noche diferente y amena. En buena compañía, disfrutando de una cena. Puedes venir solo/a o en pareja. El objetivo, conocer gente y pasarlo bien.
¿Contamos contigo?

POESÍA
PSICOANÁLISIS
EROTISMO
HUMOR

Miércoles 12 de febrero
Hora: 20:30 hrs.
Organiza: Helena Trujillo
Lugar: El Figón de Juan, Málaga
Reservas: telf. 626 67 33 22
Precio: 30 euros 
heltrujillo@gmail.com




sábado, 29 de enero de 2011

Recital de Literatura Erótica. Domingo 13 de febrero.


Pasa una tarde de domingo diferente. Invita a tus amigos o a tu pareja.
Comparte los mejores poemas y relatos eróticos.

Organizado por el Taller de Escritura coordinado por Helena Trujillo.
Participarán los alumnos del taller.

Entrada gratuita. Aforo limitado.

martes, 27 de abril de 2010

Una tarde muy erótica y literaria...

UNA TARDE MUY ERÓTICA Y LITERARIA




El pasado jueves 22 de abril celebramos la semana del libro de una forma muy especial, realizando un recital de literatura erótica en la Biblioteca Municipal de Alhaurín de la Torre.
He de felicitar la buena organización del Área de Cultura del Ayuntamiento, así como el buen ambiente de las bibliotecarias, que espero disfrutasen de la picante lectura. Confieso que disfruté muchísimo, no sólo por estar ante textos de autores tan buenos como Henry Miller, Anaïs Nin, Miguel Menassa, Guillaume Apollinaire, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Georges Bataille, etc. También porque una es consciente del impacto que esas páginas causan en los asistentes. No estamos habituados a encontrarnos ante textos de estas características de forma tan directa y sincera, sin censura, sin timidez y en público. Creo que hasta la cámara que filmaba la lectura se sonrojó alguna que otra vez.
Pese a lo acostumbrados que estamos a las imágenes y a las fantasías, es bueno realizar, de vez en cuando, ejercicios como estos que nos permiten aprender que una cosa son las palabras y otras los hechos, que hay que alejarse un poco de la vida cotidiana para entender que hay otras vidas, incluso vidas aún no vividas.
No fue mi primer encuentro con este tipo de literatura, ni mucho menos será el último, pero estoy seguro que para muchas y muchos de los asistentes sí fue su primera vez. Estaban acostumbradas a la literatura romántica, rosa, donde el argumento gira en torno a historias de amor imposibles, encuentros inesperados, etc. Pero desconocían que existían autores que escriben historias tan apasionantes y bien relatadas. Novelas donde, desde lo más grotesco a lo más sutil, acontecen encuentros entre seres humanos en los que el sexo no es un problema y donde la satisfacción, en muchas ocasiones, es todo un descubrimiento.
Espero que haya nuevas citas, no sólo eróticas, también poéticas, malditas, porque son muchos los géneros y los autores que aún nos quedan por descubrir y que, cada vez, nos hacen viajar desde nuestro sillón.
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista – Coordinadora de un Taller de Escritura


FRAGMENTO DEL LIBRO EL SEXO DEL AMOR, DE MIGUEL OSCAR MENASSA.
-Yo soy el prototipo de hombre que pudo algo y no pudo algo. Se podría decir que voy empatado con la vida. La vida me metió algunos goles, yo le metí algunos goles a la vida. Pero esta vez estaba en el centro de un vivir diferente, si era capaz de escribirlo, o de hacerlo escribir y no dejar de sentir lo que sentía, era como un bien que le haríamos a toda la humanidad. Algo había pasado en el siglo XX. Algo con el sexo, algo con el amor, algo con la escritura, y nosotros éramos ese testimonio vivo, a la vez inútil. Era necesario escribirlo, hacerlo escribir. Los veía vivir y no lo podía creer. No se parecían a nada, yo empecé a sentir que había llegado mi oportunidad. Ellos, ellas, son todos escritores, pero ninguno de ellos se animará a contar lo que viven. Así fue, brevemente, como comencé a mirar con intención de narrar como vivían, y tomaba notas y notas y, a veces, me enceguecía hasta tal punto que, por tomar notas terminaba no dándome cuenta de lo que pasaba. Algún día, me decía todo esto tendrá algún argumento, aunque roto, y eso será una novela. Y ahora, creo que ha llegado ese día. A mí, me llamaban el Turco porque todo lo vendo y todo lo compro. Soy un representante del dinero sobre la tierra, también compro y vendo el amor. Cuando conocí al profesor, sin poder acercarme a él, no pude sentir otra cosa que ese hombre había salido de mi imaginación, después, esa sensación rozando casi lo siniestro, se volvió a repetir con todos los hombres y todas las mujeres que, de una u otra manera, estaban conectados con el Profesor. Ahora ya estaba más habituado a ese tipo de encuentros. En realidad, les pasaban las mismas cosas que le pasaban a todo el mundo, pero ellos reaccionaban diferente y algo habían aprendido a gozar. Así que cuando el profesor, en el café donde se reunían, sin dirigirse a mí, preguntó, quién era yo, qué hacía ahí sentado escribiendo, yo le contesté rápidamente:
-Yo soy el novelista, para los amigos El Turco. El profesor saludó con la cabeza y dijo:
-Encantado.
Yo sólo moví la cabeza y cuando la levantaba por segunda vez, vi claramente que Zara, una mujer joven, hermosa y desconocida me miraba con deseos. Pero yo, en principio, me hice el tonto. Yo tenía que escribir cómo vivían, pero no tenía que vivir con ellos.
La segunda vez que me sentí mirado por Zara con deseos, comencé a sentir que, a lo mejor, existía verdaderamente la posibilidad de que yo viviera con ellos, y ellos escribieran la novela. Después, la vida me enseñaría cosas que todavía no había aprendido.
Esa misma noche al despedirse, con la excusa de que la esperaban Miguel y Carlina en un bar de la calle Córdoba, Zara se acercó a besarme y me preguntó, pegando su boca a mi oído, susurrando:
-¿Y yo voy a estar en la novela? Y yo, pensando en sus labios entreabiertos, sentí, escuché verdaderamente que Zara me decía:
-Cómo te la voy a chupar. Creo que sentí una especie de rubor, me levanté y tomándola de un brazo, le dije a mi vez: necesito hablar contigo, y Zara dijo que no, que no podía faltar a la cita con Miguel y Carlina.
Suavemente la fui empujando hacia el baño de mujeres. Ella tenía una falda muy corta, así que inmediatamente, le llegué…

martes, 20 de abril de 2010

¿EROTISMO O PORNOGRAFÍA?


Cuando él se acercaba a mí, yo la sentía a ella. Cuando yo me acercaba a él, él la sentía a ella. Tardo en entender las cosas del deseo, pero no por complicadas, sino porque nunca pienso que son tan perfectas. Ella estaba presente en todos los movimientos. Era la deseada por los dos.
- Eres el amor venidero... me decía ella.
Nunca antes le había chupado la concha a nadie, menos a una mujer y, sin embargo, mientras lo hacía, sentía que lo había hecho siempre. Una ternura me invadió el alma cuando pensé que no debería sentir celos, entiéndase deseos, por cualquiera. Ese goce estaba reservado para unos pocos.
Cuando nos besábamos los tres era como besar el mismo amor.
Él besaba a su mujer de hace treinta años y yo se lo agradecía, eso, más que excitarme, me emocionaba. Tomaba sus cabezas y las llevaba hasta mi boca y nos quedábamos así por un rato.
Amé a ese hombre más que otras veces.
Él estaba tan caliente que la pija no se le paraba del todo.
- Por momentos, todo parece cosa de mujeres, dijo ella y yo, por un momento, pensé que tenía razón, pero él gozaba más que nosotras dos juntas y yo creo, que se le parara la pija, hubiese sido un descuido, una distracción.
Claramente, algo vivía en nosotros que no éramos nosotros.
Cada uno, luego de esa noche, tendría uno o varios días menos de dolor.
Al despedirnos nos abrazó a las dos, volvimos a sentir en un segundo lo que habíamos sentido en toda la noche y nos dijo:
- Hoy hemos fabricado varias toneladas de amor.


MIGUEL OSCAR MENASSA

JUEVES 23 ABRIL, A LAS 18:30 HORAS
RECITAL DE LITERATURA ERÓTICA 
por Helena Trujillo
en la Biblioteca Municipal de Alhaurín de la Torre
Entrada libre

viernes, 13 de febrero de 2009

Triunfó el erotismo

Lleno hasta la bandera.

Con éxito de público, con personas hasta en los pasillos, Helena Trujillo, coordinadora del Taller de Escritura que convocaba el Recital, ayer 12 de febrero se celebró el mes del amor de una forma única y original: con la lectura de una selección de textos de literatura erótica. Guillaume Apollinaire, Henry Miller, el Marqués de Sade, Miguel Óscar Menassa, Bocaccio, Oliverio Girondo, Vladimir Nabokov fueron los anfitriones de una noche apasionante. Quedó confirmado, al público malagueño le gusta el erotismo. No sólo de amor vive el hombre y la mujer.

Lo mejor de la noche:

LAS ONCE MIL VERGAS. GUILLAUME APOLLINAIRE

-Fragmento-

-Señorita, no he hecho más que veros por primera vez y, loco de amor, he sentido mis órganos genitales dirigirse hacia vuestra belleza soberana y me he enardecido como si hubiera bebido un vaso de raki.

-¿Dónde? ¿Dónde?

-Pongo mi fortuna y mi amor a vuestros pies. Si os tuviera en una cama, os probaría mi pasión veinte veces seguidas. ¡Que las once mil vírgenes o incluso que once mil vergas me castiguen si miento!

-¡Y cómo!

-Mis sentimientos no son falaces. No hablo así a todas las mujeres. No soy un calavera.

-¡Tu hermana!

Esta conversación se producía en el boule-vard Malesherbes, una mañana soleada. El mes de mayo hacía renacer la naturaleza y los gorriones parisinos piaban al amor en los árboles reverdecidos. Galantemente, el príncipe Mony sostenía esta conversación con una bonita y esbelta muchacha que, vestida con elegancia, bajaba hacia la Madeleine. Andaba tan deprisa que tenía dificultades para seguirla. De golpe ella se giró bruscamente y se desternilló de risa:

-Acabaréis pronto; ahora no tengo tiempo. Voy a la calle Duphot a ver a una amiga, pero si estáis dispuesto a mantener a dos mujeres desesperadas por el lujo y por el amor, si en definitiva sois un hombre, por la fortuna y el poder copulativo, venid conmigo.

El enderezó su bello talle exclamando:

-Soy un príncipe rumano, hospodar hereditario.

-Y yo -dijo ella- soy Culculine d'Ancóne, tengo diecinueve años, ya he vaciado los testículos de diez hombres excepcionales en las relaciones amorosas, y la bolsa de quince millonarios.

Y charlando alegremente de diversas cosas fútiles o turbadoras, el príncipe y Culculine llegaron a la calle Duphot. Subieron en ascensor hasta el primer piso.

-El príncipe Mony Vibescu... mi amiga Alexine Mangetout.

Culculine hizo muy formalmente la presentación en un lujoso gabinete decorado con obscenas estampas japonesas.

Las dos amigas se besaron intercambiándose las lenguas. Las dos eran altas, pero sin exageración. Culculine era morena, con ojos grises relucientes de picardía, y un lunar peloso adornaba la parte inferior de su mejilla izquierda. Su tez era mate, su sangre afluía bajo la piel, sus mejillas y su frente se arrugaban fácilmente testimoniando sus preocupaciones de dinero y de amor. Alexine era rubia, de ese color tirando a ceniza como no se ve más que en París. La clara coloración de su tez parecía transparente. Esta bella muchacha semejaba en su encantador deshabillé rosa, tan delicada y traviesa como una picara marquesa del siglo antepasado.

Trabaron pronto amistad y Alexine que tuvo un amante rumano fue a buscar su fotografía a su dormitorio. El príncipe y Culculine la siguieron. Los dos se precipitaron sobre ella y, riendo, la desnudaron. Su peinador cayó, dejándola en una camisa de batista que dejaba ver un cuerpo encantador, regordete, lleno de hoyuelos en los mejores lugares. Mony y Culculine la derribaron sobre la cama y sacaron a la luz sus bellos pechos rosados, grandes y duros, a los que Mony chupó las puntas. Culculine se inclinó y, levantando la camisa, descubrió dos muslos redondos y grandes que se reunían bajo un gato rubio ceniciento como los cabellos. Alexine, lanzando grititos de voluptuosidad, puso sobre la cama sus piececitos dejando escapar unas chancletas que hicieron un ruido sordo al caer al suelo. Las piernas muy separadas, levantaba el culo bajo el lameteo de su amiga crispando sus manos alrededor del cuello de Mony.

El resultado no tardó en producirse, sus muslos se apretaron, su pataleo se hizo más vivo, descargó diciendo:

-Puercos, me excitáis, tenéis que satisfacerme.

-¡Ha prometido hacerlo veinte veces! -dijo Culculine, y se desnudó.

El príncipe hizo lo mismo. Quedaron desnudos al mismo tiempo, y mientras que Alexine, como desmayada, estaba tendida en la cama, pudieron admirar recíprocamente sus cuerpos. El voluminoso culo de Culculine se balanceaba deliciosamente debajo de su talle exquisito y los grandes testículos de Mony se hinchaban debajo de un enorme miembro del que Culculine se apoderó.

-Méteselo -dijo-, después me lo harás a mí.

El príncipe aproximó su miembro al coño entreabierto de Alexine que se estremeció ante esta proximidad:

-¡Me matas! -gritó.

Pero el miembro penetró hasta los testículos y volvió a salir para volver a entrar como un pistón. Culculine se metió en la cama y puso su gato negro encima de la boca de Alexine, mientras que Mony le lamía la puerta falsa. Alexine movía el culo como una endemoniada; puso un dedo en el agujero del culo de Mony, cuya erección aumentó bajo esta caricia. El puso sus manos debajo de las nalgas de Alexine que se crispaban con una fuerza increíble, apretando en el inflamado coño al enorme miembro que apenas podía menearse allí dentro.

Pronto la agitación de los tres personajes fue extrema, su respiración se hizo jadeante. Alexine descargó tres veces, luego fue el turno de Culculine que desmontó inmediatamente para ir a mordisquear los testículos de Mony. Alexine se puso a gritar como una condenada y se retorció como una serpiente cuando Mony le soltó dentro del vientre su semen rumano. Culculine le arrancó inmediatamente del orificio y su boca fue a tomar el lugar del miembro para beber, a lengüetadas, el esperma que se derramaba en grandes borbotones. Alexine, entretanto, había tomado en la boca el miembro de Mony, que limpió cuidadosamente provocándole una nueva erección. Un instante después, el príncipe se precipitó sobre Culculine, pero su miembro permaneció en el umbral, cosquilleando el clítoris. Tenía en su boca uno de los pechos de la muchacha. Alexine acariciaba los dos.

-Métemelo -gritaba Culculine- no puedo más.

Pero el miembro permanecía fuera. Descargó dos veces y parecía desesperada, cuando el miembro penetró brutalmente hasta la matriz. Entonces, loca de excitación y voluptuosidad, mordió a Mony en la oreja, tan fuerte que le quedó un pedazo en la boca. Lo tragó gritando con todas sus fuerzas y sacudiendo magistralmente el culo. Esta herida, de la que la sangre manaba a chorros, pareció excitar a Mony, pues empezó a menearse más rápidamente y no abandonó el coño de Culculine hasta haber descargado tres veces, mientras que ella misma lo hacía diez. Cuando él desenfundó, los dos se dieron cuenta con asombro que Alexine había desaparecido.

Volvió pronto con productos farmacéuticos destinados a cuidar a Mony y un enorme látigo del conductor de un coche de alquiler.

-Lo he comprado por cincuenta francos -exclamó- al cochero 3.269 de la Urbana, y va a servirnos para poner en forma de nuevo al rumano. Déjame curarle la oreja, Culculine mía, y hagamos un 69 para excitarnos…

HASTA LA PRÓXIMA